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jueves, 25 de marzo de 2010

CAMINANDO CON TACONES

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Que bonito es Tijuana digo yo, acá vivo, en la esquina noroeste de México, en el rincón mas alejado de mi ciudad natal, si, soy chilanga pero aquí me enseñaron a defender la dignidad aludiendo a que soy chilanga light, eso ya me hace sentir menos culpable y salgo onerosa del desafío que resulta vivir tan al norte siendo de tan al sur, así es pues mi patria , controvertida y perrucha, fascinante, aguerrida y volviendo pues al tema de la patria, la ciudad y la Tijuana, vengo yo pues andando sus calles, con ese viento jodoncillo que de vez en vez amenaza y de pronto me toca cuesta arriba, no se si sepan pero esto es como un San Francisco al mas puro Mexican style, es decir, subidas y bajadas pero sin el trenecito, de pronto, me percato que mis pies empiezan a zumbar, órale dije, esto de dejar el auto y caminar mas ya no me gustó, y cuando volteo a ver mis pies, rojos, como torta, casi querían salir corriendo abandonándome, renunciando a mi tortura, pero me acorde de mi madre, de mi abuela, de mi institutriz, de mi mejor amiga….¨Nunca se pierda el estilo¨ eso implica morir en la trinchera, pero siempre firme, la pena es que esta trinchera son mis propios zapatitos, me pare un segundo, no pude mas, me derrumbe, perdí el glamur, el estilo, me importo un carajo mi traje sastre, mi maquillaje, mi bolso y simplemente me senté en la banqueta, perdida de las formas, saque mis tacones y sobe mis piecitos, ahhhh que riiico! En ese éxtasis infinito llego la inspiración, la gran duda, el reproche, las emociones encontradas y es que la descompostura no podría haber sido perfecta hasta que paso por mi nariz mi ex jefe, un panzoncito muy singular, ojos saltones, barriga chelera, 1.70 que se achataba con los kilos, su corbata de mal gusto y su traje azul marino, el muy desdichado me saludo desde la acera de enfrente y no se digno a cruzar la calle, entonces llegó a mi mente el retorcido recuerdo del espécimen, si claro ese día inolvidable, cuando entre a su oficina, solicitaban gerente comercial, así anunciaba el periódico, mujer, de 28 a 35 años, 3 años mínimo de experiencia en el puesto, dinámica, emprendedora, inglés 80%, habilidad para negociar, administración, manejo de personal, ventas, estrategias comerciales y….su nieve? Para mi buena fortuna yo andaba por los 31 años y digamos que calificaba, aunque aun no puedo superar la duda… y de 36 no sirven? Como olvidar su escrutinio al entrar a su oficina, me vio de arriba abajo, de ida y vuelta, sonrió, se puso derechito, se arreglo el cabello casi con elegancia y con su mueca de conquistador esbozo un bienvenida, con una voz entre aguardentosa y varonil, me miraba al escote, sin mucha delicadeza y por segundos durante la entrevista me parecía que no oía, solo imaginaba, era su única neurona disponible la que le permitía asentar con la cabeza cada cosa que yo decía. Y me encantaría decir que solo cambie el certamen mis México por el Marketing y las finanzas por puritito amor al arte, pero es mentira, simplemente me faltaron como 25cm de piernas y me sobraron como 20 cm al 90 60 90, ahí, recordando tan desdichada historia y lo fastidioso que era sortear las miraditas y comentarios insinuantes de mi jefe durante mas de un año, por desgracia no accedí al siguiente ¨escalafón¨ y un día simplemente me llamaron para decirme que había un lamentable recorte de personal y que fui elegida, pero que había sido un placer trabajar conmigo, que me darían carta de recomendación y una bonificación ya que no tenia derecho a liquidación conforme a la ley debido a las condiciones de trabajo que yo ´acepte¨. Hay que lejana parecía aquella historia, pero mucho tenia que agradecerle al zapito, gracias a eso me salió el coraje y el valor para crear mi propia empresa, volviendo a la banqueta, mi traje sastre negro que ya mas bien empezaba a ser gris y mis pies desnudos en mis manos, no me pude contener, un mundo de ideas, sensaciones y fastidios llego a mi mente, que complejo es ser mujer, mujer de hoy, mujer que brilla y que resalta con luz propia, ya no mas a la sombra de una sociedad que la sub ocupa, la sub emplea, la desplaza y reutiliza a capricho, pero que tanto camino falta? Es real esa libertad? Que yo recuerde no es muy bien visto ser llenita, ni bajita, tengo que maquillarme todos los días, tengo que usar pantimedias con ciertas faldas, sabrán los hombres lo incomodo que es subirse esas licras por las piernas, colocar unos tacones, maquillarme a diario, caminar derecha, sabrán los hombres lo que implica ver un pastel y no poderlo comer?, les importara?, creo que el verdadero reto hoy en día es dignificar, sustentar y enriquecer la igualdad de oportunidades, ojo en ello, igualdad de oportunidades, no de sexos, sin temor a retomar mis bordados, mi cocina, mi feminidad, sin la obligación de ser perfecta, perfecta ante los perfectos estándares de belleza de algún misógino que decidió que para estos tiempos fuéramos solo las mujeres las encargadas de embellecerse, embellecernos hasta el colmo de la frivolidad, embellecernos hasta esclavizarnos, dejamos la opresión del hombre para comprar la del espejo, la del cirujano y en donde queda mi derecho a ser graciosa? tejer, bordar, tocar el piano, engendrar hijos y cuidarlos y verlos crecer, en donde queda la mujer?
Creo sin lugar a duda que la igualdad no ha llegado, se asoma, atrás quedan de todas maneras los tempos tiranos en los que una vaca valía mas que la vida de una mujer, ahora vienen los detalles finos, el balance, el equilibrio, sin buscar súper hombres o súper mujeres, sin sacrificar derechos y virtudes inherentes al genero, ser mujer hoy en día es un compromiso por la educación, los valores, no para volcarnos en una lucha desprovista de generosidad y convertirnos en castradoras, el ejercicio de la feminidad por sobre todas las cosas, no el sacrificio de una sociedad entera en pos de una guerra sin fin, estéril y ponzoñosa. No cambiemos tiranía masculina por frivolidad. Crezcamos y hagamos crecer a una sociedad justa y sensata que el hombre sea hombre y las mujeres, mujeres de verdad.
Después de tanto rollo, me puse los tacones, ya no me cabían los pies en ellos, como si hubiera aumentado la talla súbitamente, me puse de pie y a renquear estoica, total, ya me había convencido de mi derecho a caminar mal.
Adriana L. Molina-Enríquez Rosales.

2 comentarios:

  1. hola me encanta tu comentario... coincido totalmente con el.....creo que todas en determinado momento de nuestras vidas vivimos un momento igual.... Pero somos mujeres mexicanas luchando y sin perder el estilo !!!!!!!!!!!! no importa de que parte de la republica somos siempre arrastraremos ese orgullo y fortaleza de la mujer mexicana... Un abrazo....

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  2. Muy buen día..... Me encanto este articulo la verdad con sido contigo bastante, veo que las cosas van cambiando pero todavía no pasamos esos complejos machistas que nos han a arrastrado desde siempre como mujeres sometidas a ser de categoría inferior a los hombres, de ser la secretaria, la cara bonita de la entrada del negocio, con los cabellos bien quietos, la ropa impecable, el maquillaje perfecto, y ahora la manicura estética también.

    Pero claro nos quieren como muñecas de porcelana que entre menos sepa del negocio mejor para que pierdan el tiempo con oír opiniones, sino solo sea la pintura perfecta de la entrada.

    Este es un gran error de la igualdad de géneros, pero solo va a acabar cuando uno como mujer haga la diferencia, quiera ser su propia DUEÑA de su vida que se atreva a más y educarse y saber de todo y hasta más que los propios hombres… aclarando no ser más ni menos pero sino seguridad en nuestras acciones y negocios logrando a hacer la diferencia porque solo depende de que una mariposa aleteé para crear un huracán.
    Att. Maritza zavala villalvazo

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